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domingo, 26 de octubre de 2008

Doble Moral

Me levanto, enciendo en el ordenador. Abro la página web de El País y leo un reportaje sobre niños seleccionados genéticamente para salvar a sus hermanos. Me encanta. Sigo leyendo los comentarios y de repente llego a esto :

Ignasi Olivella - 26-10-2008 - 12:02:29h
¿Qué moral permite seleccionar un embrión y destruir a los otros?. Seguro que preparareis e instruiréis la moral de este hijo para que os defienda vuestras opciones y decisiones. ¿Viva la ley de la selva?. ¿De qué han servido siglos de filosofía e historia?

Me enervo. Mucho.
Ingenuo de mí creía que viviamos en un país más moderno en el que la "ética" de púlpito y sotana no calaba más hondo que el sentido común. ¿Qué tipo de moral predica esta gente que dejaría morir a su hijo pudiendo hacer algo para evitarlo? ¿Es preferible ver como mueren tus hijos por el simple hecho de descartar unos hipotéticos embriones, que al fin y al cabo no son mas que tres células?
Señores de la Iglesia, dejen de tratar de adoctrinarnos con sus lecciones de moral y aguantense, porque, gracias a Dios, en este país se pueden tomar decisiones con las que no estén de acuerdo y no pueden hacer nada para evitarlo. 

Allí donde Dios erige una iglesia, / el demonio siempre levanta una capilla; / y si vas a ver, encontrarás / que en la segunda hay más fieles.
Daniel Defoe (1660-1731) Novelista y periodista inglés.





domingo, 19 de octubre de 2008

Cicatrices

Vivo en España. O eso dicen.
Yo vivo donde estés tu. Y lo peor es que ahora mismo no se donde estás.
Un día me llamaste y me dijiste que en un mes ibas a desaparecer de mi vida. Así, de repente. Como si yo fuera para ti un simple trabajo al que tenías que avisar con semanas de antelación antes de abandonarlo, como si hubieras olvidado todo lo vivido en dos años. Me dijiste que lo sentías mas que yo, que no podías hacer nada para evitarlo. Me dijiste que no era culpa mía, que me querías. Me diste un beso y me dijiste que lo mejor iba a ser no saber nada el uno del otro. Me tiraste un beso mientras entrabas en la sala de facturación. Y desde entonces te odio.
Te odio por cumplir eso de no saber nada el uno del otro sin ningún esfuerzo. Te odio por que me obligaste a comparar todas mis futuras razones con la nuestra. Te odio porque tenias en tu mano mi felicidad y la tiraste arrugada antes de montarte en ese avión. Y sobre todo te odio porque la vida es mas difícil sin ti...

Y es que el tiempo todo lo cura, pero deja cicatrices...