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lunes, 29 de diciembre de 2008

Insomnio



Insomnio. (Del lat. insomnĭum).


1. m. Vigilia, falta de sueño a la hora de dormir.


Ella no lo definiría así, pero si, sufría insomnio. Y no sabía muy bien por qué.

Era una mujer feliz, se decía. Tenía una hija preciosa. Se acababa de divorciar de su marido. Por fin era libre. Libre para hacer lo que siempre quiso hacer: escribir. 
Pero entonces, ¿Por qué daba cientos de vueltas en la cama? ¿Por qué su mente se negaba a descansar ni un solo segundo?

Había probado de todo para solucionar su problema. Desde las pastillas (legales e ilegales), pasando por la hipnosis, la acupuntura y las hierbas medicinales, hasta los cócteles explosivos de alcohol y droga (le gustaban mucho los bloody maries, demasiado quizá)

Había probado de todo para solucionar su problema, pero nunca se había planteado el por qué de sus largas noches despierta. Hasta ese día.

Y es que a lo mejor no era tan feliz. 

Tenía una hija preciosa, si, pero una hija que odiaba a su madre. Y la odiaba por qué la echaba la culpa de la ruptura del matrimonio. Y es que nunca entendió por qué se tuvo que acostar con el estúpido vecino. Pero, ¿Cómo hacer comprender a una niña de 13 años que ella se sentía muy sola? ¿Cómo decirle que su padre solo se interesaba por su empresa?
Es cierto. Se acostó con ese hombre, Javier. Pero fue simplemente un desahogo. Como dice la canción, sus soledades se hicieron compañía. Javier había perdido a su mujer hace un año en un accidente de tráfico y no levantaba cabeza desde entonces salvo para beber de su siempre semi-vacía copa de bourbon.
Así que, sin que aún supiera cómo,  su marido se enteró. Y el resto es historia. 
Pero ella no estaba segura de que estuviera mejor sin él. Le seguía queriendo a pesar de todo. 
Y en cuanto a lo de escribir, qué demonios, quizá no tenga nada que decir. Quizá siempre fue una excusa que tenía para echar en cara a su marido todo lo que había sacrificado por estar con él para que luego él quisiera más a su maldita empresa que a ella...

Y así, pensando en como se había estado engañando a sí misma, por fin se durmió... en el lado izquierdo de la cama.


http://es.youtube.com/watch?v=FrEMzR71KVs


viernes, 5 de diciembre de 2008

RIP


Sintió en su boca el suave olor de la fiebre y lo aspiro como si quisiera llenarse de las intimidades de su cuerpo. Y en ese momento se imaginó que ya llevaba muchos años en su casa y que se estaba muriendo. De pronto tuvo la clara sensación que no podría sobrevivir a la muerte de ella. Se acostaría a su lado y querría morir con ella. Conmovido por esa imagen hundió en ese momento la cara en la almohada junto a la cabeza de ella y permaneció así durante mucho tiempo....

Y le dio pena que en una situación como aquella, en la que un hombre de verdad sería capaz de tomar inmediatamente una decisión, él dudase, privando así de su significado al momento mas hermoso que había vivido jamas (estaba arrodillado junto a su cama y pensaba que no podría sobrevivir a su muerte).Se enfadó consigo mismo, pero luego se le ocurrió que en realidad era bastante natural que no supiera que quería: El hombre nunca puede saber que debe querer, porque vive solo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores.No existe posibilidad alguna de comprobar cual de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo. Pero que valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni un boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro.

Así, lamentandose, él eligió ser leve...